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Palabra Profética
Unos hermanos del Grupo de Oremos por México estaban en un pueblo de Alemania y al terminar de estar ministrando, se les acercó una persona que estaba de visita en la iglesia, la persona le dio a una hermana la palabra que vas a leer. La hermana de nuestro grupo le pregunta: ¿Sabes que vengo de Monterrey, México? ¿Estás enterada de los problemas de violencia que tenemos? La persona le contesta: No, nunca he escuchado nada de eso, tuve la visión y esta es la impresión.
Dios me mostró una ciudad cubierta por una gran sombra y ahí ha gobernado algún tipo de violencia con armas durante algún tiempo, incluso ha muerto gente y la opresión, el temor y la aprehensión es lo que define a muchas de las personas y algunos de los líderes en estos grupos tienen mucha de la responsabilidad de lo que sucede. Inmediatamente Dios me mostró un día soleado muy hermoso. Una multitud de gente iba caminando por las calles, tenían sus corazones llenos de Jesús y de profundo amor. Estaban adorando a Dios, orando y simplemente estaban felices, una luz emanaba de ellos. Como a una calle de distancia de donde estaban, vi a un grupo de mafiosos corriendo, la sombra que estaba sobre ellos se podía ver con claridad. Al final de la ciudad todos, uno a uno, iban tirando sus armas apilándolas como si fuera lo más natural del mundo. La sombra se desvaneció y la “ex - mafia” se fue en diferentes direcciones. Había muchos niños riendo con gozo, estaban muy felices, todo el pueblo brillaba con una luz maravillosa. Entonces, le pregunté al Padre que me confirmara esta visión y también que me dijera lo que realmente significaba y qué debía hacer respecto a ella. El Padre me dijo que El detestaba la situación actual y, aún más, el hecho de que había tanta gente que no podía o no se acercaba a Él porque la situación era muy espantosa. Dios dijo que ahora es el tiempo para el cambio y que Él quiere actuar ya. Muy importante: La gente en la iglesia que tiene un corazón de guerrero o que son guerreros en el Reino de Dios deben orar juntos. Deben orar en voz alta y proclamar que la situación está redimida, que la victoria de Dios está sobre la ciudad y que la maldad ha sido alejada. Deben proclamar exactamente estas cosas al mundo de lo invisible para que el Padre pueda soltarlas desde el cielo. Por supuesto, la iglesia entera tiene que orar también. Dios quiere ahora tocar a los líderes de las mafias y abrir sus corazones y así ellos puedan entonces tocar a los miembros de sus grupos.
Grupo OremosPorMexico.org
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